Y se convierte en un método. Parece que da igual las veces que lo intente, o que piense en mil y una maneras distintas de hacer las cosas. Siempre fracaso al final. A veces por pura inercia las cosas salen, pero son triunfos pequeños dentro de gigantescas derrotas. La tendencia siempre es negativa. Pero curiosamente cuanto más fallo, más cuenta me doy de que en algún momento las cosas tendrán que funcionar. Aunque sólo sea por pura estadística, de mil cosas que intentas, alguna saldrá bien. Quizás sea por eso que sigo adelante siempre, sea cual sea el resultado. Es una sensación curiosa...

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