Aquí estoy de nuevo, con una reluciente armadura, pulida y engrasada al máximo. Regresé a las trincheras hace tiempo y vuelvo a estar preparado, esta vez nadie se entrometerá, nadie pretenderá tomar el control, nadie tendrá siquiera la posibilidad de que piense en prestarle atención, no voy a conceder oportunidades. esta vez no voy a bajar la guardia. Una armadura sólo se rompe una vez, no hay un segundo intento. Mi número es mío...y pobre de aquel que intente que eso cambie...
Es un aviso.