Microrrelato IV
¿EL TESORO O
Max Ironfist miró fijamente a la entrada de la caverna, y pasados unos segundos parpadeó y se volvió a mirarla. Ella temblaba, a causa de las sacudidas del suelo causadas por la lucha que se libraba en el interior de la montaña entre Varak el Rojo, un gigantesco dragón y el equipo de mercenarios de Max, pero él adivinó que estaba aterrorizada.
- Max…-empezó ella. Pero Max la interrumpió con un gesto de la mano
- Tengo que ir, preciosa.
- Pero no quiero que me dejes sola- respondió ella. Su gesto se endureció y levantó la barbilla, desafiante- Llévame contigo. Max negó con la cabeza
- Es demasiado peligroso. Max se debatÃa en un terrible dilema. Por un lado, después de muchos años, habÃan conseguido dar caza a Varak, el dragón Rojo que habÃa destruido su ciudad natal, asesinado a toda su familia y que era dueño de un fabuloso tesoro. Max anhelaba la venganza que le proporcionarÃa obtener todas aquellas riquezas. Pero una parte de él le instaba a dejarlo todo y marcharse con ella, y llevar una vida en paz, lejos de las armas y los dragones. Era una dura decisión, pero aquella oportunidad no se le volverÃa a presentar jamás. TomarÃa el tesoro y se la llevarÃa a un sitio donde empezar una nueva vida, pero esta vez serÃan ricos. Apretó la empuñadura de su alabarda y la miró a los ojos.
- Por favor…-suplicó ella.
- Volveré, no te preocupes
- Por favor…-repitió ella, tenÃa los ojos arrasados en lágrimas.
- ¿No lo entiendes, verdad?- se enojó Max- ¡Llevo esperando esta oportunidad desde que era un niño! ¡Es mi venganza!
- Y yo, ¿no importo?- preguntó ella en voz baja. Pero Max empuño la albarda y corrió hacia la caverna.
Se oyó un terrible rugido y ruidos de lucha, acero contra escamas, gritos de guerra, y de dolor, y por último, un intenso olor a carne quemada y a sangre.
Ella cayó de rodillas sin dejar de temblar, presintiendo el final. Max se habÃa decidido, y habÃa fracasado.
Miró hacia la entrada de la caverna y unos enormes ojos amarillos le devolvieron la mirada. Entonces una boca inmensa repleta de afilados dientes se abrió y dejó escapar una enorme bola de fuego…
