La frase es del líder, "Jefe Oro", del escuadrón rebelde que ataca la Estrella de la Muerte en La Guerra de las Galaxias: Una nueva Esperanza. La dice cuando después de mucho sufrimiento y tensión ve que ya está llegando al final del "pasillo" que desemboca en el conducto por el que deberá intrdocir un misil para destruir la estación espacial, el visro le indica el final, casi puede verlo... Pero al final falla...
Pues yo me siento igual, me queda poco para acabar por este curso, pero espero no fallar al final como el jefe de escuadrón.
Ya estamos llegando...
servido por hermanito
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Siempre se dice que el mundo lo conforman los números. Una pareja son dos y ninguno más, el mejor siempre es el uno, siete las notas musicales, cuatro las estaciones del año, sesenta y nueve uno muy demandado, veintitrés uno muy casual, sesenta y cinco el de la jubilación, dieciocho el de la mayoría de edad y así con muchos más. Pues da la casualidad de que creo que estoy a punto de descubrir el poder de un número más, el tres.
Veremos en qué acaba todo.
servido por hermanito
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Es lo que hay que usar cuando se acercan los desafíos, lo que nos a ayudar a conseguir nuestros objetivos, lo que nos da esperanza de lograr algo mejor, lo que nos guía cuando todo está oscuro. Es el filo de la espada, el gatillo de la pistola, el blindaje de nuestra armadura...es la emoción de la batalla.
servido por hermanito
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...y entonces se nos ocurrió que había que hacer una conga. Ahí se rompió el partido. Todo lo que ocurrió después fué consecuencia de ello. Casi diez años han pasado y descubres que sigues teniendo mucho que contar, mucho que descubrir y que el sentimiento de unidad de nuestros padres también está en nosotros, aunque fuéramos demasiado pequeños para darnos cuenta, porque al fin y al cabo somos parte de la historia.
No sé cuanto tiempo pasará hasta que volvamos a estar todos juntos de nuevo, pero sí sé que seguiremos teniendo la misma sensación que tuvimos estos días: Que pase lo que pase, estamos juntos en esto. Aunque vivamos muy lejos unos de otros, aunque nuestros caminos se separen, nuestro pasado es el que es y es lo que nos une de alguna manera.
Comando Zaragoza, presenten....ARMAS!!!!
servido por hermanito
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Comienza el espectáculo, a pasado tiempo sin hacer nada productivo musicalmente hablando, pero ya comienzan a ponerse en marcha los engranajes de nuestra maquinaria. A ver hasta dónde llegamos esta vez.
servido por hermanito
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Mucho tiempo sin escribir por estos lares. No encontraba una razón lo suficientemente buena para escribir de nuevo, a pesar de que han ocurrido muchas cosas desde la última vez. Durante éste tiempo he perdido a gente, unas veces por voluntad propia y otras por circunstancias ajenas a mí; he conocido a otra , lo que no quiere decir que la haya ganado; he ido a sitios y me he quedado donde estaba; ha habido conciertos y momentos de desconcierto; me he dado cuenta de algunas cosas y he olvidado otras; he aprendido y me he dado cuenta de todo lo que me queda por aprender...
No sé si he encontrado una razón para seguir escribiendo, pero darme a mí mismo una sensación de continuidad siempre me ha servido para continuar (valga la rebuznancia ;)).
Fin de la transmisión.
servido por hermanito
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Aquí estoy de nuevo, con una reluciente armadura, pulida y engrasada al máximo. Regresé a las trincheras hace tiempo y vuelvo a estar preparado, esta vez nadie se entrometerá, nadie pretenderá tomar el control, nadie tendrá siquiera la posibilidad de que piense en prestarle atención, no voy a conceder oportunidades. esta vez no voy a bajar la guardia. Una armadura sólo se rompe una vez, no hay un segundo intento. Mi número es mío...y pobre de aquel que intente que eso cambie...
Es un aviso.
servido por hermanito
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Un día decidí que me apetecía tomar un helado. Concretamente de vainilla. Así, simple y llanamente. Llevaba tiempo con la idea en la cabeza, ya sabía dónde encontrarlo, dónde estaba el sitio perfecto, qué horario seguía. Hasta sabía el precio. Lo tenía todo planeado. Así que allá que fui, en busca de mi helado. Llegué a la heladería, abrí la puerta, un sonido musical me acompañó durante el proceso. La dependienta (muy guapa, por cierto xD) me sonrió:
- Buenas, tardes ¿qué deseas?
- Hola, quería un helado de vainilla- dije yo, con toda la confianza del mundo. No se me iba a escapar. Podía verlo a través del cristal del mostrador. Demonios, se veía incluso desde la calle. Cual fue mi sorpresa cuando la dependienta dejó de sonreír y me dijo seriamente:
- Lo siento muchísimo, no deberías tomarlo- ante mi cara de sorpresa añadió - No me gustaría que te sentara mal. ¿Por qué no te llevas uno de nata? Está riquísimo.
- No, gracias - contesté yo, casi cortándola - Yo venía a por el de vainilla.
- ¿Seguro? Te puedo poner uno de nata - insistió ella, la sonrisa de nuevo en su cara, cada vez más guapa por momentos.
- No, lo siento - contesté - Quizás en otra ocasión...Pero yo sabía que no habría otra ocasión. No conseguía entender porqué tenía que conformarme con un helado distinto del que había ido a buscar. Me aparté del mostrador, crucé la puerta (otra vez acompañado de la musiquilla) y salí de nuevo a la calle. Eché a andar.
Momentáneamente se me habían pasado las ganas de tomar helado, pero no me preocupé. Ya encontraría otro sitio donde conseguiría lo que andaba buscando. Después de todo, el mundo está lleno de heladerías.
Agur...
servido por hermanito
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